Cuando uno crece y los años van pasando ya no cuentas el tiempo, solo los momentos.
Si los cuentas es porque de verdad te importa lo que te está sucediendo. No puedo decir qué de verdad me importa en estos momentos, solo estoy viviendo y no quiero que nada de lo que quise alguna vez que suceda se repita. No sé mañana cómo estarán las cosas.
No quiero culpar a nadie y tampoco que se asignen la culpa de lo que me pasa. Solo soy yo y mis sentidos que me cambian cada día. Quizá no tenga sentido lo que les menciono, pero yo me entiendo y no quiero confundir a nadie. Solo quiero respirar.
La vida a veces está dividida en lo que queremos y lo que no queremos.
Lo que nos sucede es relativo, no esperamos que nos suceda y de un día para otro estamos felices con lo que hacemos.
Eso no quita que esté agradecida de tu presencia y que confíes en quererme, esa valentía, ese coraje de que me tienes. Yo lo aprecio mucho.
Sin embargo, yo no sé cuánto pueda durar esto o cuándo pueda aburrirme y decir que ya no va más.
Es efímero mi tiempo, nadie lo comprende y nadie ha encontrado una salida. Quizá alguna vez me tocaron en el fondo de la barrera, pero la arma ha sido cambiada. Ahora, busco ir tranquila y a paso firme.
Si sucede vale y si no pues valió la pena.
Uno nunca elige con quién se queda o a quién olvida, las situaciones suceden y la vida es eso.
Aún es muy pronto para pedir que funcione, pero hay mucha distancia y poco tiempo.
Buena compañía, pero puede ser hasta efímera la situación.
Es un contacto bueno, las miradas que prestas y eso demuestra mucho.
Por lo pronto, sigo creyendo que puede ser rápido y no deseo.
No quiero volver a lo de antes, quiero asegurarme un futuro.
No sé cuánto dure, no sé si valga la pena. solo estamos intentando.
Perdona si no puedo aceptar la situación, quizá probaremos.
Gran chico.
A una a veces le toca cargar con mentiras, mentiras que piensas que duran un día. Sin embargo, esta mentira dura más de lo normal, ya son meses.
Y cuesta, de verdad, porque he querido mencionarla , pero no se puede ya que dañaría personas y esa no es mi intención.
¿Qué haces cuando llevas una mentira que mata?
Se la he preguntado a muchos, pero nadie tiene una respuesta concreta. Yo solo quiero hacer lo correcto, pero sin dañar. ¿Y si dañar es en parte bueno?
Lo digo, porque si daño quizá se recuperen y puedan asumirlo seriamente. O quizá yo subestimo a las personas y esta ya sabe la verdad y solo espera que yo se lo confirme. Después de todo, hasta puede tomar una mejor decisión que yo.
La verdad, a mí no me molesta decir la verdad porque esta mentira no debe ser callada y creo que muchas mentiras no deberían tampoco. La situación que se produzca luego no me afecta sentimentalmente, pero quizá a otros sí. De ahí nace el miedo, porque los afectados reaccionarían y se romperían los lazos que se estructuraron años para ser lo que es hoy.
Lastimosamente, en meses llenos de mentiras cargar con la misma me incomoda. La había superado, ya estaba mejor , pero ustedes deben saber que el dolor siempre vuelve tarde o temprano. Ahora, me siento así como si tuviera un hinchazón en el cuerpo.
Necesito paz como antes, espero que todo vuelva a recuperarse. Sino la única salida será la verdad o encarar a los impostores.
¿Qué tan difícil puede ser superar los problemas?
No lo sé, quizá solo cuestión de tiempo. Aveces, años, semanas, días, segundos, así de efímero es el tiempo.
Pero, ¿cómo evitar que destruyan la barrera?
Es imposible, supongo.
He llevado la barrera por varios años, porque no quería volver al pasado. No quería confundir las sensaciones de la vida, no quería cometer los errores. La soledad fue mi amiga durante mucho tiempo, mi barrera era el complemento. Yo era un ente.
Entonces, tuve a alguien más en mi barrera, no quería sacármela. Sin embargo, sabía que el momento podría llegar y tu cuerpo llega a compartir. Tiempo, espacio y dedicación ya no están sobrevalorados, son reales.
Y si estábamos solos, ¿cómo nos defendíamos?
Te tocan en lo profundo del ser, vives el espectáculo, inhalas la vida, has llegado a lo más alto del mundo. Estás tocando el cielo, tienes las manos cruzadas, las sonrisas contagiadas, eso que es amor está fluyendo, locamente, pero fluye. Quizá y estás enamorado, quizá y tocaste lo que nadie tocó.
Tan solo quizá ...
No obstante, es momento de huir. No podemos permanecer acá, no podemos envolvernos, no se puede, corre ... Un año de desaparición, casi un año, exactamente.
Hemos contado los días, sabíamos que nos hacíamos falta, ¿cuánta falta?
No, no , no , no ... Estamos confundidos.
¿Qué esperamos?
Ninguno sabe nada, solo ocultamos lo que sentimos. Nadie tiene en mente en nada cuando está en el momento exacto para decirlo todo, nadie cree en lo que siente y si lo cree, duda.
¿Manos cerradas? ¿Lo sabes? ¿Caras pálidas?
Has huido todo el tiempo y eso, eso ha creado una nueva barrera. La barrera que ya no se desploma, ya no más simples excusas. Nos hemos cerrado.
Lastimosamente, por cosas del destino recién lo disfruté a fines de febrero mi verano, porque llevaba un curso en la universidad y fue fatal, pero lo pasé. La moraleja es no volver a llevar uno para no sufrir. Sin embargo, todo lo que vino después estuvo más relajado, la expectativa del verano quizá fue mejor porque ahora mi situación era diferente.
He conocido nuevas personas y he compartido más momentos con otras, quizá olvidé personas, pero en esta vida todo es relativo. Hoy andas con alguien y mañana todo se acaba, luego regresan y luego se olvidan. Situaciones así o por el estilo.
Lo bueno es que marzo es como si continuaran las vacaciones, porque en la universidad no hay mucho por realizar. Eso sí empezar a leer es un deber para que no me agarre por sorpresa los controles de lectura.
Espero que todo este ciclo me vaya bien, tengo un horario muy extraño, pero no pasa de las cinco de la tarde. Huecos de vagancia y eso me da tiempo para mi gimnasio. Igual voy a considerar muchas cosas de las que no hice el ciclo pasado.
De todas manera, me da mucha pena que el verano se pueda acabar, porque sus vacaciones y su clima me hacen ir a clases más feliz. Además, la ropa no es tan gorda y me siento más libre. Eso no quiere decir que no me guste el invierno, pero en parte me pone triste el clima y solo hasta que aparezca una lluvia me puedo entusiasmar.
Y créanme que cuando alguien está sin pareja este clima los molesta más, empiezan a decirme que sería diferente si tuvieran a alguien; no obstante, yo creo que eso es relativo. El que tengas una o no, no cambia tu estado, así que se abstienen a decirme eso, por favor.
Ya les escribiré más , solo que el ocio y las feas galletas que debo dejar de comer me interrumpen.
Los quiero.
Te eliminé de una red social, porque era la única que nos unía aparte de los números de celular, el cual también cambié.
No quise volver a vernos, porque ambos sabíamos que las ganas de besarnos eran más que nuestro odio. Terminamos con un discusión en la que pensabas que estaba demente por tantas cosas que te decía.
Sin embargo, luego de eliminarte , durante un buen tiempo que no sabía nada de ti, me escribiste al buzón y con un simple "hola" inició el odio nuevamente.
Te respondí el mensaje, porque quizá sí sentía aún esos sentimientos que viví contigo. No sé si tú o era de nuevo tus ganas de querer besarnos la que solo buscaste para escribirme.
Había veces en las que te dejaba en visto, por la sencilla razón de que tus letras estaban de más. A veces me dolía, incomodaba y muchos sentimientos más por lo que habíamos pasado y tu estúpido cinismo. Eso era lo que más me molestaba, me hinchaba tu estúpido cinismo.
Entonces, ya hasta que todo se acabó y dejaron de existir las respuestas y preguntas. Nos volvimos a ver de nuevo y no pasó absolutamente nada, pero de todas maneras te odié por intentar besarme. Sabía que esto pasaría, así que no dudé en retirarme. Te confieso que he sentido celos, porque estabas en otra universidad y sé que andabas con una chica de ahí, pero parece que para ti las relaciones no existen o son solo un pasatiempo. Aprovechar el buen físico que tienes e utilizarlo como arma ante alguien.
A veces, te extrañaba y recordaba los lugares que habíamos recorrido, porque es eso lo que más molesta ver los lugares y los recuerdos vuelven tan rápidamente que afectan el día.
Anteayer, decidí escribirte y tratar de llegar a un punto de acuerdo. Te vi y hoy ya no sentía nada, absolutamente nada, solo un amigo más en este mundo. El tiempo ha servido de ayuda, no saber nada de ti por más de siete meses, han sido muy buenos y reconfortantes.